Esta carta nos la pusieron debajo de las narices, a mi mujer y a mí. Si no la firmábamos, no se realizaría el traslado de nuestro hijo. En el estado en el que se encontraba Dominik, si se le administraba morfina, una sola inyección podría resultar mortal. Según lo indicado en la carta, no se realizaría ninguna maniobra de reanimación. Los médicos Buchal y Dr. Westphal eran conscientes de esto y contaban con que durante el traslado el niño recibiera una dosis de morfina.
J. Feld |