Mientras todavía se encontraba con vida, se documentó claramente que Dominik no falleció de metástasis pulmonar

Los padres de Dominik se han decidido a presentar públicamente los acontecimientos ocurridos durante los últimos meses de la vida de Dominik. La siguiente documentación muestra íntegramente los hechos médicos más significativos de los últimos meses de vida de Dominik.

Al leer este informe, cualquier ciudadano mayor de edad se dará cuenta de lo importante que es que cada paciente –incluso usted mismo– pida siempre que se le entreguen las radiografías y los diagnósticos de reconocimiento relativos a su enfermedad. Mientras que la gran mayoría de los médicos en Alemania se preocupan por el bienestar de sus pacientes, tenemos también a cómplices del cártel farmacéutico como el profesor Jürgens de Münster; sus “efectos” directos e indirectos quedan documentados de forma contundente en esta y las siguientes páginas. Si los padres no hubieran documentado prolijamente el calvario de Dominik, ahora –incluso tras la muerte de Dominik– estarían en manos de las intrigas del cártel farmacéutico y de sus cómplices.

Todos nosotros, los ciudadanos del mundo entero, debemos estar agradecidos a los padres de Dominik. Con ayuda de la documentación aportada, ahora es posible demostrar los tejemanejes del cártel farmacéutico y probar la culpabilidad de sus cómplices, para así acabar de una vez por todas con su influencia. Si desean escribir a los padres de Dominik, pueden hacerlo.

El 22 de julio de 2004 se le realizó a Dominik en el hospital de Siegen una radiografía del pecho que reproducimos en estas páginas. Si se mira la cavidad torácica, en el medio aparecen en color claro la columna vertebral y las sombras del corazón, a la derecha y a la izquierda se aprecian en color más oscuro el pulmón derecho e izquierdo.

Las abrazaderas blancas son pinzas de EKG. Ésta es la última radiografía en la que se documenta que el pulmón izquierdo de Dominik se encuentra en funcionamiento. Con la estancia en el hospital de Siegen comenzaría una odisea a través de varios hospitales con cada vez nuevas complicaciones.

El 24 de agosto de 2004, es decir, tan sólo cuatro semanas después, la totalidad de la mitad del pulmón izquierdo estaba cubierta de sombras (superficie blanca). Siete días antes se había realizado en el hospital Pirmasens la punción de un derrame pleural, al realizar esta operación se pinchó el lado izquierdo de la cavidad torácica con una aguja para punciones dañándose claramente el pulmón y produciéndose su colapso. El líquido que se aspiró de la cavidad torácica se analizó en un laboratorio especial. El resultado de 23 de agosto de 2004 era claro: “no había indicios de malignidad” ni presencia de células cancerígenas.

El 6 de septiembre de 2004 se realiza una tomografía computerizada en “Villa Medica” en la que aparece representada la cavidad torácica de Dominik en varias “secciones fotográficas”. En esa imagen se mira a la cavidad torácica desde abajo, el pulmón derecho está pues a la izquierda. La totalidad de la parte izquierda de la cavidad torácica está llena de una masa homogénea. En el medio de esa masa se aprecia la punta de un catéter de drenaje (línea blanca). Después de ser retirado, se analiza también el contenido de ese catéter en un laboratorio especializado. El resultado del reconocimiento del 8 de septiembre se documenta con el núm. E27088/04: “El extremo del catéter lleva adherido un condensado fibrinoso (proteínas de coagulación) sin indicios que apunten a malignidad”. Así pues, mediante una prueba extraída directamente del medio de la masa se excluye la existencia de un tumor maligno.

El 25 de octubre de 2004 se le realiza a Dominik la última punción. Se introduce una sonda de drenaje (una estructura blanca y longitudinal) en la cavidad torácica sin que el tubo toque el tejido pulmonar. Incluso un lego podría comprenderlo: si la cavidad torácica hubiera estado ocupada por un tumor cancerígeno, el catéter no habría podido introducirse en medio de ese “tejido tumoroso” (véase la imagen).

Así pues, el pulmón izquierdo debía de estar colapsado desde hace bastante tiempo, es decir, se habría pinchado. Claramente este problema habría surgido en agosto a consecuencia de una punción mal realizada. Debido a esto, habría aparecido una masa en la cavidad hueca que se había formado cuyo componente principal serían proteínas de coagulación y células sanguíneas. La aguja de punción extrajo sangre coagulada antigua de la cavidad torácica de Dominik. Por cuarta vez se examinó en un laboratorio especializado el líquido del drenaje que se había introducido en el pecho de Dominik y esta vez también –una semana antes de su defunción– no había indicios de malignidad.

Es muy fácil de entender para cualquiera: la masa alojada en la cavidad torácica de Dominik no puede transformarse en un tumor cancerígeno tras su muerte, máxime cuando un laboratorio especializado descartó expresamente en cuatro ocasiones la presencia de cáncer mientras el niño se encontraba con vida. A la vista de estos hechos, nos surge la siguiente pregunta: ¿Qué presentarán los patólogos de Maguncia a la opinión pública en su informe definitivo como aclaración de la muerte de Dominik?

 

Dr. Matthias Rath -
Biografía

Avance de la investigación celular en la lucha contra el cáncer
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